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viernes, 20 de diciembre de 2019

Las Programaciones Didácticas #diario

Es importante para nuestro futuro como docentes que estemos familiarizados con las Programaciones Didácticas. De forma más concreta, es primordial que sepamos elaborar distintas y creativas Unidades Didácticas que se incluyen en estas Programaciones, ya no solo porque de una buena planificación surge una buena práctica, sino porque su elaboración es parte importante del contenido que debemos conocer y desarrollar durante las oposiciones.


Las comúnmente conocidas como “oposiciones” son el proceso selectivo a través del cual se escogen a los y las funcionarias de empleo público de los diferentes ámbitos. En nuestro caso particular, nosotros tendríamos que presentarnos al ámbito de la docencia en Secundaria, Bachillerato o EOI. Estos procesos de selección se llevan a cabo a través de un sistema mixto de concurso-oposición. Esto quiere decir que un individuo obtiene su puntuación final a través de dos tipos de pruebas: un concurso en el que se tienen en cuenta los méritos académicos y profesionales y una oposición, que consiste en un examen sobre el amplio temario y una presentación oral. Cada año, recibimos noticias sobre el increíble número de candidatos que se presentan y el ridículo porcentaje de afortunados o afortunadas que consiguen aprobar y una plaza. Es por todo esto por lo que me intimida tanto la idea de presentarme a las oposiciones. Además, después de haber sido alumna de la escuela pública, me gustaría hacer ciertos comentarios con respecto a las oposiciones, porque las considero, en cuanto a la docencia se refiere, parte de un sistema obsoleto.

En primer lugar, me gustaría comentar que el temario que debemos aprendernos está completamente obsoleto porque es del año 93 y, por tanto, descontextualizado. ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, estén ausentes en el temario las TIC? Se están llevando a cabo no solo por ley, sino también en la práctica, unos valientes e insistentes esfuerzos por cambiar (y mejorar) el sistema educativo público. Quizá una buena forma de empezar sea cambiando el sistema de selección de los y las docentes. Ahora, las leyes de educación proponen que los docentes evaluemos por competencias. Sin embargo, en la práctica, ni nos enseñan a hacerlo, ni el propio Estado se preocupa por hacernos experimentar ese método de evaluación. Si la ley de educación propone crear alumnado resolutivo y eficiente, se debe empezar por crear profesorado resolutivo y eficiente en lugar de replicadores de un mal sistema.

En muchas ocasiones me han recomendado que oposite, para así tener un trabajo fijo, un sueldo y pocos quebraderos de cabeza. Sin embargo, la docencia es un trabajo que requiere de mucha fortaleza mental y, sobre todo, mucha responsabilidad y perseverancia. Creo que las oposiciones, en lugar de centrarse tanto en la teoría y en las exposiciones orales, deberían centrarse más en examinar las capacidades y actitudes del o la opositora en la práctica. Sí, la teoría es importante, así como lo es saber crear una unidad didáctica, llevar a cabo una exposición oral e incluso prima tu formación y tu experiencia previa (siempre y cuando esta traiga consigo una carta de recomendación o algún tipo de referencia que asegure que la persona presenta la motivación necesaria para ejercer la docencia).  



Las Programaciones Didácticas #dossier

Este tema se impartió en dos sesiones, durante las cuales profundizamos en temas tan interesantes como las oposiciones, las Programaciones Didácticas (que dan nombre al tema) y las Unidades Didácticas. Las dos actividades de aula trataron los dos últimos documentos mencionados.

En la primera, por parejas, tuvimos que buscar y analizar una Programación Didáctica de inglés que encontrásemos por internet o que buscásemos nosotras de un instituto que conociésemos. Como no encontramos ninguna programación didáctica del instituto de mi compañera, buscamos la del mío, pero no en Google, porque no aparecía, sino dentro de la propia página web del centro. Esta no fue la mayor dificultad que nos topamos en esta primera parte del ejercicio, sino que fue la navegación dentro de las propias programaciones didácticas, por lo largas que son. Es más, mi compañera y yo estuvimos unos diez minutos intentando encontrar una más corta y navegable que la del Alexande Bóveda, pero ninguna de ellas tenía menos de 100 páginas.

La segunda parte del ejercicio consistió en evaluar la Programación siguiendo la rúbrica que se utiliza en las oposiciones. Al haber llevado a cabo esta actividad en equipo, pudimos completar este complejo ejercicio, pues requería de más de un ordenador para su elaboración. Había que saber qué buscar, donde buscar y debatir sobre la puntuación que merecía dentro de la rúbrica. Y, a pesar de esto, el resultado general de la clase nos mostró que casi todas las programaciones didácticas habrían suspendido, lo cual solo demuestra que lo que se hace en las oposiciones no se aplica en la vida real, por falta de tiempo o recursos.

La segunda actividad ya se presentaba un tanto dantesca, por experiencias previas sobre creación de Unidades Didácticas. Este pequeño trabajo, otra vez llevado a cabo en equipo (y menos mal), se nos presentaba aún más complicada que la primera vez que nos enfrentamos a la creación de una UD, puesto que teníamos un tiempo muy reducido. Y, aunque el profesor nos facilitó una plantilla y solo teníamos que cambiar el contenido, navegar por los documentos para encontrar lo que buscábamos nos resultó complejo en un principio. Una vez encontramos la mecánica que el ejercicio requería (buscar palabras clave, y adaptación de los contenidos a la UD principalmente), el proceso fue un poco más llevadero.



Dicho todo esto, aunque complejas, las actividades han sido significativas en tanto que las cuento como una puesta en práctica que nos acerca a nuestra realidad. El hecho de habernos acercado a los documentos a los que nos vamos a enfrentar tanto en las oposiciones como en nuestra vida como docentes, me pareció bastante positivo y enriquecedor. Y, aunque quizá no recuerde los contenidos exactos, sí que recuerdo los esquemas y los elementos con los que trabajé. Por supuesto, también fue importante la rúbrica, pues la tendré muy en cuenta cuando lleve a cabo las UD.